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exotique

Deseo

Deseo La suave superficie de la porcelana
se me antoja,
blanca y suave,
como tu piel.
Mi pequeño amigo
ya no se abriga en las faldas de la montaña
donde la sangre y la presión
respondían a veces.
Hoy, cuando la autoestimulación
es la única salida,
recuerdo que hubo una época
en que también fue así,
y al final no es tan malo.
¿A quién intento engañar?
Mi mente pornográfica
urde absurdas tramas,
atajos al orgasmo
y al sentimiento de culpa.
Sustitutivos de la realidad
que no llegan a ser ni
un insaturado retrato
del sudor, de la saliva, de los fluidos.
Del contacto de carne con carne.
Poros de la piel como pequeños oteros
desde donde se observa
el amor palpable,
tangible y mordible.
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